Erase una vez (el pitufo técnico)...
Por aquel entonces, la bolsa se había puesto de moda. Habían subido las ventas de fasciculos, la venta de revistas. Las paginas de bolsa y los foros de bolsa eran de los más visitados.
Uno de los pitufos, sintiendo curiosidad, empezó a estudiar el fenomeno. Se decantó por el analisis tecnico. Era el analisis predominante. Lineas por allí, lineas por aquí.
Incluso, esteticamente era bonito. Líneas que convergian, líneas que divergian. Líneas paralelas, barras, estrellas,..
Facilmente comenzó a ganar dinero. Estaba chupado. Había muchisima información y muchas ayudas. Programas que automaticamente te dibujaban todo, además en bonitos colores. Velas, figuras humanas, soportes, techos.
Cada vez conocía más cosas y cada vez ganaba más dinero. Hubo un momento que todo le parecía tan facil que dejo de interesarse por la bolsa. Solo le interesaban los graficos.
Empezó a aplicar graficos al crecimiento epitexial de los cristales, a los fractales y estudió su relación con los mercados de valores. Estudió el triangulo de Sierpinski, el polvo de cantor, la curva de Koch. Se interesó por las ondulaciones de Kournikova, famosa matematica del siglo XX. Según cuenta la leyenda nadie consiguió unas curvas como las suyas.
Empezó a estudiar líneas famosas, como las líneas y figuras de Nazca y Sajama. Los geoglifos de Atacama y Paracas. Estudió la relación entre lo pequeño y lo grande, lo finito y lo infinito. El quark y el universo.
Viajó a Peru, estudió sobre el terreno. Siguió hasta Egipto. Todo estaba relacionado. Números, líneas, volumenes, todo estaba relacionado entre sí. Midió las piramides, las investigó, se documentó. Cada vez le encajaban más piezas.
Voló a Stonehenge. Círculos mágicos, antiguas leyendas. Lo antiguo y lo nuevo. Una y otra vez los mismo, a traves de los siglos y de la distancia. Todo se repetía. Todo seguía los mismos patrones.
Corrió a China. Estudió la Gran Muralla China, unica construcción humana que se ve desde la luna. Una señal para el cielo.
Todas eran señales para el cielo. La tierra se quedaba pequeña ya.
En ese momento le abdució una nave extraña. Pasó a una sala pequeña y grande a la vez. Estaba flotando en ella. Estaba rodeado de luces con sustancia y sonidos liquidos. Una sensación de felicidad le invadió. Ya no necesitaba conocimientos, ya no tenía temores. Simplemente sentía todo. No necesitaba comprender, no necesitaba entender. Le bastaba con sentir. Por fin sentía el maravilloso caos del universo. Todo lo que había estudiado y viajado eran tímidas aproximaciones a la compresión del caos. En estos momentos no le parecia un caos. Todo tenía sentido. Se unía la nada y la materia. La materia y la antimateria. La Nada y Dios. La Muerte y la Vida.
Por fin, se atrevió a plantear las preguntas que han preocupado a la humanidad. De donde venimos. Adonde vamos. Existe Dios. Que sentido tiene la vida. Por que estamos aquí.
Espero una contestación.
De repente la voz de un ser superior le dijo: "Comprame 1.000 acciones de Jazztel a credito".
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