-¡¡¡Dios!!! ¿Donde esta mi espejo? - Pitufo presumido estaba en plena crisis corriendo por toda su seta. Miraba debajo de su cama, debajo del sofá, encima de la lámpara. No lo encontraba. Después miraba encima de la cama, encima del sofá, debajo de la lámpara.
De repente se dio cuenta de que lo tenía en la mano.
-Buff... ¡¡¡Que susto!!! Rápidamente... ¡¡¡A mirarme!!!
Y ya viendo su bonita cara se fue tranquilizando lentamente. Pitufo presumido desconocía que todos los pitufos eran iguales. Por lo menos a los ojos de los humanos. En cualquier caso era fácil de reconocer. Tenía siempre una margarita fresca en su gorro y no se separaba de su indispensable espejo.
Fue el fundador de la famosa ONG llamada GSF. O sea "Guapos sin fronteras" dedicada a dar algo de compañía a las pitufas feúchas, que por condiciones naturales nunca habían estado cerca de un pitufo tan guapo como él. No era una actuación altruista sino egoísta, porque le servía para alimentar más su ego.
No solamente se creía el más guapo. También el más listo, el más gracioso, el más simpático y el mejor en todo.
Por eso afrontó el tema de la bolsa desde la más absoluta de las confianzas. Como era el más listo, no era tonto y empezó a estudiar los mercados financieros. Estudió mucho y cuando se sintió preparado empezó a invertir.
Las cosas no le iban ni mal ni bien. A veces ganaba, a veces perdía. Con el tiempo consiguió sacar un beneficio modesto mes a mes.
Por supuesto que no era capaz de reconocerlo.
- Ayer invertí y 10% en un día.
- Pues hoy he ganado 10.000 piedrodolares, mostrando que a veces invertía incluso en divisas de los picapiedra.
- Hacedme caso a mí. Mi técnica de inversión es infalible
- Si es que no solo soy una cara bonita y un cuerpo perfecto. También soy una mente impresionante.
Claro, a pitufo presumido no le valía con eso. Y se esforzó más. Su ego no se podía resentir.
Arriesgo un poco más, y empezó a perder.
Ahora le costaba mantener su sonrisa perfecta. Pero seguía en sus trece.
- La vida es injusta con los demás. No todo el mundo puede ser perfecto como yo.
- Pobres inversores. Esforzándose por ganar unas minucias y yo forrándome sin parar.
Con el tiempo le empezó a costar sentirse tan afortunado. Se estaba arruinando. La margarita se veía un poco mustia y se notaba tensión en su sonrisa forzada.
Un día, estaba mirandose en el espejo, que era ya su único consuelo. Tenía los ojos rojos, llorosos, pero no podía llorar porque le afectaría a su perfecto cutis.
De repente vio a alguien más en el espejo...